viernes, 14 de enero de 2011

Mostrar las calorías no cambia la elección del menú


Desde hace 13 meses, los restaurantes de la cadena 'Taco Time', en el condado estadounidense de King (que comprende Seattle y sus alrededores), cumplen con la nueva normativa de mostrar en sus carteles las calorías de cada menú. Sin embargo, esa medida no ha cambiado ni un ápice las decisiones de sus consumidores, según acaba de constatar un estudio que publica la revista 'American Journal of Preventive Medicine'.
Hace algún tiempo que varios estados de EEUU tratan de combatir la galopante epidemia de obesidad que sacude al país con medidas como ésta. Sin embargo, ésta es la primera vez que un grupo de investigadores ha tratado de cuantificar los efectos reales que tiene informar a los consumidores de las calorías que se están metiendo para el cuerpo.
Y a juzgar por los resultados obtenidos por Eric Finkelstein y su equipo (de la Universidad de Duke), parece que la intervención, por sí sola, no tiene efecto. Tras 13 meses de aplicación de la norma, los restaurantes 'Taco Time' de este condado no sufrieron ninguna modificación con respecto a otros establecimientos de la misma cadena en otros lugares del país. La cantidad de calorías ingeridas y los menús seleccionados fueron idénticos en unos y otros.
"El etiquetado obligatorio de los menús, si no se combina con otras intervenciones, no parece tener una influencia significativa en la epidemia de obesidad", reconoce resignado la coautora del trabajo, Kiersten Strombotne.
Por eso, ambos investigadores coinciden en que futuros estudios tendrán que seguir indagando para evaluar qué fuentes de información son las más propensas para hacer que los consumidores se decanten por losplatos más sanos en las cadenas de comida rápida y cuando comen fuera de casa.

martes, 14 de diciembre de 2010

Ikea... hasta en el quirófano


Aunque las arcas de la sanidad pública probablemente lo agradecerían, la conocida firma sueca no se ha lanzado a la conquista del mercado del material quirúrgico. Al menos, no intencionadamente. Dos cirujanos británicos afirman que los pequeños lápices que IKEA regala a sus visitantes para apuntar sus compras (y satisfacer al pequeño 'caco' que llevan dentro) son muy útiles para marcar los puntos de corte en los huesos en las intervenciones maxilofaciales y craneales.
Protagonizan vídeos en YouTube, grupos de Facebook y hasta un perfil de MySpace. IKEA, el principal minorista de muebles del mundo, con presencia en 38 países, coloca en sus tiendas millones de estos pequeños lápices que, en muchas ocasiones acaban en los bolsillos de los 1,1 millones de visitantes diarios que tiene la cadena.
Aunque toda esta popularidad no los haga pasar desapercibidos en un quirófano y "nos sorprenda un poco que nos den uno en mitad de una intervención", señalan Karen Eley, del departamento de Ciencias Quirúrgicas de la Universidad de Oxford, y Stephen Watt-Smith, cirujano maxilofacial del Oxford Radcliffe Hospitals NHS Trust, en el número especial de navidad de la revista 'British Medical Journal'.
Su idea podría parecer descabellada pero "el uso de los lápices para marcar las líneas de osteotomía está bien establecido", indican. De hecho, como afirmaba hace más de 20 años un estudio publicado en 'Plastic Reconstructive Surgery', "el lápiz es el marcador ideal para los tejidos duros porque es indeleble a la irrigación". Así que, en lugar de comprarlo en una papelería o de utilizar el tradicional rotulador, ¿por qué no cogerlo en IKEA?
El único límite para que su uso quirúrgico se generalice es la esterilización, pero gracias a los autoclaves -que los desinfectan en pocos minutos- y a un envoltorio de silicona, que evita que la lámina de grafito se parta con el paso repetido por esta máquina, "un bolsillo lleno de lápices de IKEA durante una visita a la tienda puede durar varios meses, algo importante en el clima financiero actual", afirman Eley y Watt-Smith.

El 'ingrediente secreto' de la religión


Hace tiempo que la religión y sus efectos sobre el cerebro y el bienestar personal interesa a los científicos. Algunos estudios han demostrado que la gente religiosa afronta mejor la última etapa de su vida y sufre menos depresión. Sin embargo, por qué este sentimiento contribuye a la felicidad era, hasta ahora, un misterio y un recurrente tema de debate. Un grupo de investigadores de las universidades de Wisconsin y Harvard (EEUU) viene a zanjar la cuestión al afirmar que ha averiguado el secreto de esta relación.
Según publican en la revista 'American Sociological Review', son los aspectos sociales, más que los teológicos o espirituales, los que aumentan la satisfacción personal. En concreto, la amistad que se construye dentro de una congregación religiosa es el factor clave que hace a los creyentes sentirse más felices que los no creyentes. "No es realmente ir a la iglesia, escuchar el sermón o rezar lo que más felicidad reporta a las personas religiosas. Lo que más les satisface es intimar y compartir experiencias con otros individuos que creen en las mismas cosas", explica Chaeyoon Lim, profesor de Sociología en la Universidad de Wisconsin y coordinador del estudio.
El trabajo, que ha contado con una amplia muestra de adultos estadounidenses que forman parte del estudio 'Cuestiones de Fe', recoge que el 33% de aquéllos que atendían a un servicio religioso a la semana y tenían entre tres y cinco buenos amigos en la congregación afirmaba estar "extremadamente satisfecho con su vida". Una definición que sólo se atrevió a dar el 19% de las personas que acudían a un servicio religioso semanalmente pero no conocían ni intimaban con otros individuos dentro de la iglesia. Este último porcentaje es el mismo que reportaron los ciudadanos que no se declaraban religiosos. Por otro lado, el 23% de quienes acudían a misa sólo de vez en cuando pero tenían amigos en la congregación también admitió esta satisfacción extrema.

Círculos de amigos

"Una de las funciones de la religión es dar a la gente un sentimiento de pertenencia a una comunidad moral basada en la fe religiosa. Formarse un círculo de amigos con los que compartir esta identidad, con los que convertir las creencias en algo más real y tangible, es el factor clave que hace sentirse bien", indica Lim, que explica que este beneficio se ha observado en todas las vertientes del cristianismo (católicos, protestantes y evangélicos) así como en judíos y mormones.
La investigación cuenta que el vínculo entre religión y el sentimiento subjetivo de bienestar es bastante acentuado. Los participantes sólo consideran más importante para su satisfacción la salud y el no sentir soledad, pero colocan a la religión por delante de otros factores como la educación, el estado civil, la actividad laboral, la edad o el género. Y, dentro de la religión, la experiencia colectiva en la congregación es más satisfactoria que la oración individual.
Las preguntas que se plantean los expertos a raíz de estos datos son: ¿Por qué la amistad de la congregación y compartir una identidad religiosa aumenta el bienestar personal? y ¿por qué esto sólo se ve cuando se reza en grupo y no de forma aislada?'. Una posibilidad es que los amigos de 'misa' hacen que la persona, que ha elegido voluntariamente creer en una religión, piense que su decisión es la acertada.